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Chequia es una cuenca que entrega su agua

El Elba, el Óder y el Morava salen antes de llegar a un mar. Chequia es la cuenca que quedó después de la federación.

Chequia no tiene costa, y esa ausencia es el orden del país. El Elba, el Óder y el Morava salen del territorio antes de llegar a un mar. Praga está en el Moldava, el Moldava se une al Elba, y el Elba sigue hacia Alemania. El Estado es una cuenca que entrega su agua y guarda su política en el interior.

En el registro de TerraTally el país cubre 78.865 kilómetros cuadrados y cuenta 10.886.878 personas. La capital es Praga. Los vecinos terrestres son Alemania, Polonia, Austria y Eslovaquia. Ninguno de ellos es un mar. Las fronteras cruzan tierras altas, tramos de río y el país más abierto de Moravia. Bohemia, Moravia y la Silesia checa son las tierras históricas dentro de esta cuenca. Juntas hacen un Estado más joven que las divisorias de aguas que lo organizan.

Chequia de un vistazo

Capital

Praga

Superficie

78.865 km²

Habitantes

10,9 millones

Lengua(s) oficial(es)

checo

Moneda

corona checa

Continente

Europa

Particularidad

Estado sin litoral cuyos ríos alimentan otros mares

El agua pertenece a otros mares

El Moldava cruza Praga y se encuentra con el Elba. El Elba sale de Bohemia hacia Alemania y al final llega al mar del Norte. En el noreste el Óder sale del país y se dirige al Báltico a través de Polonia. En el sureste el Morava, el March en alemán, saca agua de Moravia. Pertenece a la cuenca del Danubio, y el Danubio acaba en el mar Negro. El territorio checo no toca ninguno de estos mares. Sostiene los cursos altos y entrega las desembocaduras.

De ahí sigue una geografía política sin mito de puerto. Las ciudades y la industria crecieron en ríos que podían llevar mercancías y en pasos que unen vecinos. El camino al mar del Norte corre a lo largo del Elba y por territorio alemán. El camino al Báltico corre a lo largo del Óder. El camino al sureste corre a lo largo del Morava hacia Bratislava y la cuenca del Danubio. Chequia depende de los puertos y las llanuras de otros países. Ha hecho de esa dependencia un Estado sin litoral cuyos lazos exteriores se leen a lo largo de las salidas.

Lo que quedó después de la federación

Hasta que se disolvió Checoslovaquia, esta cuenca compartía un Estado con Eslovaquia. Eslovaquia es ahora el vecino oriental, separado por una frontera que antes era interior. Bohemia, con Praga, era el núcleo occidental, industrial y vuelto hacia Alemania. Moravia se abre al sur, hacia Austria. La Silesia checa está en el noreste, hacia Polonia. El Estado actual es la suma de estas tierras. La divisoria de aguas sobrevivió a la federación.

El nombre corto Chequia está junto a la forma larga República Checa. El uso internacional sigue aferrado a la forma larga; dentro del país Česko es el nombre corto. Un Estado que salió de una federación necesitaba una designación que nombre la república y no reduzca las tierras históricas a la capital. La corona y la lengua oficial hacen el mismo trabajo de distinción respecto de Eslovaquia. Allí circula el euro; aquí, la corona. Allí el eslovaco es oficial; aquí, el checo.

Chequia es la cuenca que quedó cuando acabó el Estado compartido. Los ríos ya habían dispuesto el país.

- TerraTally · Redacción de países

Praga, el checo y la corona

Praga es la capital en el Moldava, en el interior de Bohemia. Desde aquí Alemania es el vecino occidental, al que se llega por los montes Metálicos y el valle del Elba. Polonia está al norte, Austria al sur, Eslovaquia al este. Ese vecindario explica la posición mejor que cualquier imagen de un Estado portuario. Chequia está en medio de Europa Central y está unida a sus vecinos por ríos, carreteras y la pertenencia a la Unión Europea. La frontera sigue siendo una frontera en el momento en que cambia la moneda.

La lengua oficial es el checo. El eslovaco pertenece al Estado vecino y a la antigua federación. A menudo se entiende en la vida diaria y no es la lengua oficial de la ley de este Estado. El Banco Nacional Checo emite la moneda: la corona checa. Alemania, Austria y Eslovaquia usan el euro. Polonia no. Quien paga en Praga paga en coronas. La frontera occidental es, por tanto, a la vez una frontera de lengua, de Estado y de moneda, aunque el Elba la cruce sin pausa.

Chequia se puede contar como lo que quedó de una federación. La cuenca es la historia más precisa. El agua sale hacia el norte, el noreste y el sureste, y el Estado se queda arriba, en la divisoria, con Praga en un río que solo llega al mar a través del territorio de otro.