Panda con globo — logo de TerraTallyTerraTally

Sección · Historia

En este país el sol sale a las diez de la mañana

China abarca cinco husos horarios geográficos y usa uno solo. En el oeste, el reloj marca media mañana mientras fuera aún es de noche.

En Kashgar, en el extremo oeste de China, el sol sale hacia las diez de la mañana en invierno. La latitud no es la causa: Kashgar está más o menos tan al norte como Roma. La causa es que la ciudad sigue el mismo reloj que Pekín, a unos 3.000 kilómetros al este.

China abarca unos 60 grados de longitud. Geográficamente, eso correspondería a cinco husos horarios. Oficialmente el país tiene uno solo: la hora de Pekín, UTC+8, desde la costa oriental hasta la frontera con Asia Central.

Cinco husos, luego uno

No siempre fue así. Entre 1918 y 1949 China estaba realmente dividida en cinco husos horarios, de UTC+5:30 en el extremo oeste a UTC+8:30 en el noreste. En 1949 se suprimió esa división y todo el país pasó a la hora de Pekín, como signo de unidad nacional.

La cuenta sale en el este y falla en el oeste. En Kashgar el reloj oficial va unas dos horas y media por delante de la hora solar. Una jornada laboral que empieza a las nueve según el reloj empieza a las seis y media según el sol. En invierno se va al trabajo antes de que amanezca. En verano el sol sigue alto cuando el reloj hace ya rato que ha anunciado la tarde.

El reloj dice media mañana. Fuera sigue siendo de noche.

- TerraTally · Redacción de historia

La vida cotidiana se ha adaptado sin alinearse. En Xinjiang, parte de la población cuenta de forma oficiosa con una hora propia, dos horas por detrás de Pekín. No aparece en ninguna ley ni en ningún formulario oficial. Aun así decide cuándo abren las tiendas y cuándo queda la gente. Quien concierta una cita allí suele tener que decir a cuál de los dos relojes se refiere.

Dos relojes en una misma ciudad no son una molestia, sino un arreglo que funciona. La hora oficial rige todo lo que programa el Estado: horarios, oficinas, los informativos. La hora oficiosa rige todo lo que programa el día: levantarse, el mercado, las comidas. Las dos corren en paralelo, y en Kashgar se pasa de una a otra sin darle mayor importancia.

Parece una cuestión técnica, y sin embargo es una de las formas más antiguas de hacer visible el alcance de un Estado. Quien pone el reloj pone el ritmo de la escuela, el trabajo y la administración, también allí donde el sol dice otra cosa. En Kashgar el reloj no es un instrumento de medida. Es una declaración.

China no está sola en esto. La India aplica un solo huso horario a todo un subcontinente. España está en la longitud de Londres y sigue la hora de Europa central. Rusia ha reordenado sus once husos más de una vez, y cada desplazamiento decía también algo sobre lo cerca que una región debía quedar de la capital.

Lo que distingue a China es el tamaño del desfase. Dos horas y media no son un error de redondeo, sino una parte perceptible del día. En Kashgar se vive con dos relojes: el oficial, el de los horarios y los formularios, y el oficioso, el de las citas. Los dos van bien. Solo que no a la vez.