Zambia no tiene acceso al mar, y su agua más famosa es una frontera. Las cataratas Victoria, Mosi-oa-Tunya, caen en el Zambeze entre Livingstone y la orilla zimbabuense. Lusaka, la capital, no está allí. Tampoco está en el Copperbelt. Está entre los dos, en la meseta, y sostiene un país sin litoral cercado por vecinos.
21 913 874 personas viven en 752 612 kilómetros cuadrados. Angola, Botsuana, la República Democrática del Congo, Malaui, Mozambique, Namibia, Tanzania y Zimbabue tocan este territorio. El inglés es la lengua oficial, el kwacha la moneda del Banco de Zambia. Los dos son herramientas de un Estado que no guarda su riqueza en la capital: el cobre en el norte, el gran río en el sur, los despachos en Lusaka.
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Zambia de un vistazo
Capital
Lusaka
Superficie
752 612 km²
Habitantes
21,9 millones
Lengua(s) oficial(es)
Inglés
Moneda
Kwacha
Continente
África
Particularidad
Una catarata como frontera de Estado
Lusaka no es el Copperbelt
El Copperbelt está en el norte, en torno a Ndola y Kitwe, hacia la frontera con la República Democrática del Congo, donde el mismo mineral sigue al otro lado. Allí están los pozos, las ciudades obreras, la historia de una economía que depende del metal. Lusaka está más al sur, en el camino entre ese cinturón y el Zambeze. La capital se puso allí porque el país necesitaba un centro, no porque el mineral esté allí. Livingstone, junto al río, fue en otro tiempo la sede de la administración. Lusaka la sustituyó, más lejos de la catarata y más cerca de las carreteras hacia el norte.
Desde la capital, Zambia es por tanto un país de tránsito de su propia riqueza. El cobre tiene que salir del norte, por carreteras y ferrocarriles que no acaban en el mineral. El Zambeze en el sur es frontera, central y catarata, pero no el puerto que un país sin litoral no tiene. Lusaka organiza los papeles, los ministerios, la política del día. El metal y el agua se quedan en los bordes. Un Estado de esta forma es tan firme como la ruta entre el cinturón y el río.
El Zambeze como frontera
En el sur el Zambeze forma la frontera con Zimbabue. Las cataratas Victoria son el punto en el que este río se hace famoso, y pertenecen a dos orillas. Si te sitúas en Livingstone, ves el agua y, más allá, otro país. Mosi-oa-Tunya, el humo que truena, es un nombre para el mismo espectáculo, no para un lugar interior de Zambia. Después el río es un embalse, usado en Kariba junto con Zimbabue, y más al este otra vez una frontera. El agua espectacular de Zambia está en el exterior.
Los otros bordes no son menos políticos, solo más quietos. En el norte el Copperbelt comparte con el lado congoleño una geología y una historia de trabajo y de frontera. Al este están Malaui y Mozambique, al oeste Angola, y en el suroeste Namibia y Botsuana tocan el país en sitios estrechos. Lusaka es la capital de esa pregunta de carreteras abiertas, no la capital de un mar.
La catarata que todo el mundo conoce no es un centro zambiano. Es la orilla en la que el país acaba.
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Inglés sobre un interior multilingüe
El inglés es la lengua de la constitución, de la escuela y de los despachos de la capital. Junto a él, el bemba se habla en el norte, el nyanja en Lusaka y en el este, el tonga en el sur, el lozi en el oeste. Estas lenguas siguen, a grandes rasgos, las regiones que también dividen la economía: mineral, capital, río, llanura de inundación. El kwacha recorre todas, como el dinero del Banco de Zambia, no como la lengua de uno de los pueblos. El Estado conservó una lengua oficial colonial porque ninguna de las lenguas regionales cubre todo el interior.
Eso hace de Lusaka un lugar donde el país se encuentra en inglés y vuelve a casa en otras lenguas. La capital no es la expresión de una sola lengua nacional. Es el nudo de un país sin litoral cuyos bordes se llaman cobre y catarata. Lusaka es donde está el esfuerzo: sostener los dos, con una lengua oficial y una moneda, dentro de un solo Estado.
Zambia está encerrada por vecinos, depende del cobre del norte y es famosa en el Zambeze por un agua que pertenece al vecino tanto como a ella misma. Lusaka sostiene el centro. El kwacha y el inglés son las herramientas de ese centro, no un sustituto del mineral y del río.