Venezuela se asienta sobre petróleo y lo gobierna desde un valle. Caracas está en la cordillera costera, separada del Caribe por un muro de montaña. Los yacimientos de los que vive el Estado están en otra parte: bajo el lago de Maracaibo y a su alrededor, al oeste, y en la faja petrolera del Orinoco, al este.
28.516.896 personas viven en 916.445 kilómetros cuadrados. Eso basta para varios países distintos dentro de un solo contorno: los Andes al oeste, los llanos en el medio, el escudo guayanés al sur. La capital no pertenece a ninguno de los yacimientos. Pertenece a la política, a los ministerios y a la pretensión de que estas zonas se pueden sostener como un solo Estado. El español es la lengua oficial en la que se dice esa pretensión.
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Venezuela de un vistazo
Capital
Caracas
Superficie
916.445 km²
Habitantes
28,5 millones
Idioma(s) oficial(es)
Español
Moneda
Bolívar
Continente
América
Dato distintivo
Petróleo junto al lago y al Orinoco
El valle y el petróleo
Caracas está en alto sobre el mar, en un valle que la sierra del Ávila, también llamada Waraira Repano, aparta de la costa. La ciudad es la capital porque allí están el parlamento, los ministerios y las grandes emisoras. El petróleo que llena la hacienda no se produce en este valle. Al oeste, el lago de Maracaibo es desde hace generaciones un paisaje industrial de agua, pozos y pueblos de orilla. Al este la faja de petróleo pesado corre a lo largo del Orinoco, lejos de una tarde política en Caracas. Entre los dos el Estado tiene que organizar carreteras, oleoductos y lealtad.
Petróleos de Venezuela, PDVSA, no es una empresa al lado del Estado. Es la forma en la que el Estado incorpora el petróleo. Gobiernos de décadas distintas hicieron de la renta la base de la hacienda pública. Cuando esa renta ya no sostuvo salarios, importaciones y el precio del dinero, Caracas siguió siendo el lugar donde se decide el asunto. El valle gobierna un país cuya riqueza está en otras coordenadas. Ese desplazamiento es la geografía política de Venezuela, no una nota al pie de la historia económica.
Río, lago y escudo
El Orinoco cruza el país de oeste a este y construye un delta en el Atlántico. Al norte están los llanos, una llanura ancha bajo el agua en las lluvias y una estepa ganadera en la estación seca. Al sur empieza el escudo guayanés, con montañas de mesa que no se parecen a la costa ni a la capital. Si sales en coche hacia el sur desde Caracas, no dejas solo una ciudad. Dejas el centro político y entras en un país que el Estado reivindica y ocupa con poca densidad.
Al oeste el país limita con Colombia, al sur con Brasil, al este con Guyana. Hacia Guyana, Caracas mantiene una reivindicación sobre el territorio del Esequibo, que administra Guyana. La cifra de los datos del país no es un fallo en esa disputa. Describe la Venezuela que la semilla registra como Estado, no un laudo arbitral. Para la gente del valle la disputa cambia la hacienda diaria menos que el precio del petróleo. Para el mapa cambia la pregunta de dónde acaba el Estado al este.
Caracas decide sobre un petróleo que no tiene bajo los pies. El valle es la capital de una renta, no el yacimiento.
- TerraTally · Redacción de países
Un bolívar que ya no sostiene la vida diaria
La moneda es el bolívar, emitido por el Banco Central de Venezuela. La unidad se ha reajustado más de una vez. Eso cambia el nombre del billete, no la experiencia de que los precios y los salarios se separaron. Mucha gente se ha ido porque la hacienda del Estado y el bolsillo de la casa ya no se encontraban. Un país petrolero cuyo dinero ya no cuenta en la vida diaria tiene un problema político, no solo técnico.
El bolívar debía ser un dinero nacional, respaldado por el suelo del país. Al final lo respaldó la renta del petróleo, y la renta es una cantidad política: depende de la extracción, de PDVSA, de sanciones de fuera y de decisiones tomadas en el valle. Cuando la moneda falla, el Orinoco no falla y el lago no falla. Lo que falla es la capacidad de la capital de sostener el país unido en un solo precio.
Venezuela es un país grande con la capital en el valle y la hacienda junto al lago y el río. Mientras el petróleo financie la política, Caracas sigue poderosa y sigue lejos del yacimiento. El bolívar muestra lo que ocurre cuando esa distancia llega a la moneda.