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Surinam está en América del Sur y habla la lengua del Caribe

Paramaribo habla neerlandés y mira al Atlántico. Detrás de la costa empieza un bosque que la capital apenas habita.

Surinam figura en América del Sur, con Paramaribo como capital. Si llegas, oyes neerlandés, sranan tongo y las lenguas de personas cuyos antepasados vinieron de la India, de Java, de África Occidental y del propio bosque. El continente está marcado por el español y el portugués. Este país no. Es un trozo de historia caribeña en el continente.

639.850 personas viven en 163.820 kilómetros cuadrados. Es mucho bosque para pocos habitantes. Guyana queda al oeste, Brasil al sur, y al este la Guayana Francesa, que es Francia. Casi todo el país habitado es la llanura costera de arcilla y manglar, con Paramaribo en el río Surinam, cerca de la desembocadura en el Atlántico. Detrás de esa estrecha línea de vida empieza el Escudo Guayanés: selva, rápidos, pueblos que no funcionan como suburbios de la capital.

Surinam de un vistazo

Capital

Paramaribo

Superficie

163.820 km²

Habitantes

639.850

Lengua(s) oficial(es)

neerlandés

Moneda

dólar surinamés

Continente

América

Particularidad

El neerlandés como lengua oficial en una costa sudamericana

Una capital de madera en la desembocadura

Paramaribo es una ciudad de madera. El casco interior, que figura en la Lista del Patrimonio Mundial, está hecho de fachadas blancas, iglesias y casas de comercio, construido para un clima tropical y un puerto fluvial, no para una metrópoli andina. El río Surinam es ancho, el mar está cerca, las calles del centro son cortas. El neerlandés es la lengua oficial de la constitución, de los tribunales y de las escuelas. El sranan tongo es la lengua en la que la ciudad negocia de verdad entre grupos. La capital es así bilingüe en la vida y monolingüe en la ley.

El dólar surinamés de la Centrale Bank van Suriname rige en esta vida cerca de la costa. Sobre el papel llega hasta la frontera brasileña, y en la práctica hasta donde lo aceptan tiendas, funcionarios y barcas. La América del Sur que rodea Paramaribo está construida de otro modo: capitales en español y en portugués en las tierras altas o en otros ríos, otras tradiciones jurídicas. Surinam comparte el continente con ellas y no la historia imperial. La capital mira al norte, hacia el Caribe del que vino su gente.

Una costa de plantaciones, muchos orígenes

La colonia neerlandesa vivía de las plantaciones en los ríos. Personas esclavizadas de África las construyeron y huyeron al bosque, donde los cimarrones formaron sociedades propias. Tras la esclavitud, la colonia trajo trabajadores por contrato de la India británica y de Java. Indostaníes, javaneses, criollos, cimarrones e indígenas son la sociología política de Paramaribo: partidos, templos, mezquitas e iglesias están unos junto a otros porque la costa los necesitó por turnos.

Por eso Surinam suena caribeño en Paramaribo, aunque el atlas diga América del Sur. La comida, la música, las fiestas y el multilingüismo se parecen más a Willemstad o a Georgetown que a Brasilia. El neerlandés sostiene el techo oficial. Debajo, la gente habla sarnami, javanés, sranan tongo y las lenguas de los cimarrones. Un Estado con tan pocos habitantes en tanta tierra es, aun así, una sociedad densa en la costa. El bosque es el otro país dentro del mismo Estado.

Paramaribo es una ciudad caribeña que no eligió América del Sur. El bosque que tiene detrás no eligió la ciudad.

- TerraTally · Redacción de países

El bosque como país político propio

Los cimarrones, entre ellos saramaka y ndyuka, hicieron tratados con el poder colonial mucho antes de que existiera una república. Sus pueblos en los ríos altos son espacios políticos, con autoridades propias y una desconfianza hacia Paramaribo nacida de la esclavitud y, más tarde, de la tala, el oro y las presas. Las comunidades indígenas, los kali'na en la costa, los trio y los wayana en el sur, son otras comunidades jurídicas. El interior está habitado, solo que no como una llanura costera.

El oro y la madera atraen al bosque a gente de la costa y de Brasil, y con ella conflictos por la tierra, el mercurio y la jurisdicción. La constitución rige formalmente en todas partes. La administración densa termina donde termina la carretera y el río toma el relevo. La tesis no es el tamaño, sino la ruptura: Caribe neerlandés delante, Escudo Guayanés detrás. La capital es la fachada. El bosque no firma las leyes.

Surinam sigue siendo sudamericano en el mapa y caribeño en Paramaribo. El neerlandés, el dólar surinamés y una capital de madera en el río sostienen la costa. Cimarrones e indígenas sostienen un interior que esta costa no administra sin más junto consigo misma. El país es el contraste, no el promedio de los dos.