Kiribati no es un bloque de islas con un puerto en el medio. Es una hilera de atolones que el océano separa, y una decisión de seguir siendo un solo Estado en un solo día de calendario. La capital, Tarawa Sur, está sobre un arrecife, no sobre una llanura.
Tres grupos forman el país: las islas Gilbert al oeste, donde vive la mayor parte de la gente, las islas Fénix en el centro y las islas de la Línea al este. Antes de que se reajustaran las islas orientales, quedaban en una fecha distinta de la de Tarawa. El Estado puso sus relojes de modo que las islas Fénix y las de la Línea compartieran el día de las Gilbert. Las distancias siguieron. El calendario se unificó por un acto político.
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Kiribati de un vistazo
Capital
Tarawa Sur
Superficie
811 km²
Habitantes
136.488
Lengua(s) oficial(es)
Inglés, gilbertés
Moneda
Dólar australiano
Continente
Oceanía
Particularidad
Estado de atolones sobre la línea de cambio de fecha
El país es el borde de la laguna
Kiribati abarca 811 kilómetros cuadrados y tiene 136.488 habitantes. La superficie es pequeña porque un atolón es casi solo el borde habitado en torno a una laguna. No hay vecinos terrestres. Entre las islas queda Pacífico abierto, y el Estado es la suma de esos bordes junto con el mar que navega. Si comparas Kiribati por la superficie terrestre con un país continental, comparas un dobladillo con la tela entera.
Tarawa Sur es la capital porque una gran parte de la gente vive en este atolón. Los islotes están unidos por calzadas y se convierten en una cadena urbana sobre el arrecife. Esto no es una metrópoli con un traspaís. El traspaís es el agua. Administración, vivienda y mercado se aprietan sobre el mismo suelo estrecho. La capital muestra la condición del Estado entero: mucha gente sobre el coral, y la laguna al lado.
Una fecha para un Estado disperso
En 1995 Kiribati puso los relojes de las islas Fénix y de las islas de la Línea en la fecha de las islas Gilbert. Antes, las islas orientales quedaban al otro lado de la fecha. Desde entonces la línea de cambio de fecha rodea el territorio del Estado. El calendario es único, aunque el reloj siga cambiando de un grupo de islas al siguiente. El Estado no acortó las distancias. Cerró la brecha de la fecha.
Las lenguas oficiales son el inglés y el gilbertés. El inglés sostiene la constitución y una gran parte de las leyes escritas, y el gilbertés la lengua de las propias islas. La moneda es el dólar australiano. Un Estado que usa este dinero es lo bastante pequeño como para no sostener un banco emisor propio, y está lo bastante disperso como para no tener siquiera una fecha común sin una decisión política. La lengua, el dinero y el calendario no son aquí folclore. Son lo que convierte los arrecifes en un país.
El Estado pesa poco en tierra. Se mantiene unido porque decidió el mismo día.
- TerraTally · Redacción de países
El Estado es mayor que su suelo
Como el país es solo el borde del arrecife, la extensión de Kiribati está en el mar entre los grupos. La pesca y las rutas de atolón a atolón no son una nota al pie de la capital. Son el espacio en el que el Estado ocurre. Una oficina en Tarawa Sur decide para islas a las que ningún barco llega en un día. La cohesión va por barco, radio y el calendario común, no por una carretera.
Los atolones no tienen una montaña a la que la gente pudiera retirarse cuando el mar empuja el borde. Esa es la condición geográfica, no una cifra de altitud ni un pronóstico. Kiribati sigue siendo un Estado de dobladillo habitado. La capital muestra lo estrecho que es ya ese dobladillo allí donde vive la mayor parte de la gente. El logro político es conducir aun así las islas Gilbert, Fénix y de la Línea como un solo país, con un día y con el inglés y el gilbertés en el uso oficial.
Kiribati no se puede dibujar como un punto en el océano. Es un borde de arrecifes, una capital en Tarawa Sur y un calendario que el Estado, en 1995, convirtió en un solo día a través de la línea de cambio de fecha.