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Hungría deja de entenderse en cada frontera

El húngaro no emparenta con la lengua de ningún vecino. El Estado llena la cuenca, y la lengua también se habla al otro lado.

Hungría está en el medio de la cuenca de los Cárpatos, y su lengua no tiene pariente en ninguna frontera. Budapest se alza sobre el Danubio, en las dos orillas. Alrededor empiezan otras familias lingüísticas. El húngaro no pertenece a ninguna de ellas.

9.514.251 personas viven en 93.028 kilómetros cuadrados. No hay costa. Los vecinos son Austria, Eslovaquia, Ucrania, Rumanía, Serbia, Croacia y Eslovenia. El húngaro es la lengua oficial, el forinto la moneda. Hungría pertenece a la Unión Europea. Los Cárpatos recorren Eslovaquia, Ucrania y Rumanía. El Estado mismo es el suelo de la cuenca que esos arcos rodean.

Hungría de un vistazo

Capital

Budapest

Superficie

93.028 km²

Habitantes

9,5 millones

Idioma(s) oficial(es)

Húngaro

Moneda

Forinto

Continente

Europa

Dato distintivo

Una lengua sin pariente entre sus vecinos

El suelo de la cuenca

El Danubio cruza el país y parte Budapest. Buda está en la orilla derecha, Pest en la izquierda, mirando aguas abajo. La ciudad es el lugar donde la cuenca tiene una capital, no un puerto y no un puerto de montaña. Al oeste del Danubio está Transdanubia, con el lago Balatón como gran lago de esa mitad. Al este se abre la Gran Llanura. El Tisza sale de Ucrania, cruza esa llanura y deja el país por el sur.

Cada frontera es una frontera terrestre. Austria al oeste, Eslovenia y Croacia al suroeste, Serbia al sur, Rumanía al este, Ucrania al noreste, Eslovaquia al norte. Las montañas que en el mapa enmarcan la cuenca están en gran parte en esos Estados. Hungría es el área de en medio, abierta hacia los vecinos, sin una costa propia en la que pudiera acabarse. El Estado es un centro. Los bordes pertenecen a los otros.

Una lengua sin hermana en la frontera

El húngaro es una lengua urálica. Sus parientes más próximos, el janty y el mansi, se hablan en Siberia occidental. El finés y el estonio pertenecen a la familia más amplia y no comparten frontera con Hungría. En la frontera misma de Hungría se oye alemán en Austria, lenguas eslavas en Eslovaquia, Ucrania, Serbia, Croacia y Eslovenia, y rumano en Rumanía. Ninguna de ellas continúa el húngaro. La familia se detiene en cuanto aparece el mojón.

La constitución hace del húngaro la lengua oficial. La ley describe así el Estado, no el mapa lingüístico entero de la región. En Budapest la lengua oficial es también la lengua de la calle. Al otro lado de la frontera, las oficinas de los vecinos trabajan en otra familia. Para un Estado de Europa central esa es la frontera de verdad, más clara que el curso del Danubio.

La frontera no solo acaba el Estado. Empieza otra familia lingüística.

- TerraTally · Redacción de países

Fronteras de 1920, el forinto dentro de la Unión

El Tratado de Trianón trazó en 1920 las fronteras de la Hungría de hoy. El Reino de Hungría era más grande. Desde entonces el húngaro también se habla en los Estados vecinos, en zonas que pertenecían al reino antes del tratado. Eso es un hecho del mapa lingüístico. No es una reivindicación territorial ni un programa. La línea de 1920 es el Estado. La lengua sigue más allá en algunos valles y algunas ciudades.

El forinto del Magyar Nemzeti Bank es la moneda de este Estado dentro de la Unión Europea. Budapest gobierna la cuenca desde las dos orillas del Danubio. La Unión ata Hungría a vecinos cuyas lenguas le siguen siendo ajenas. El forinto mantiene el dinero aparte del euro de la mayoría de esos socios. En lo político el país está en medio de las cosas. En lo lingüístico sigue siendo una isla en la cuenca que llena.

Hungría es el suelo de la cuenca de los Cárpatos y una lengua que cambia de familia en cada frontera. Trianón cortó el Estado en 1920. El húngaro también se habla más allá de esa línea, y el forinto sigue siendo el dinero de la Unión a la que pertenece esta cuenca.