Panda con globo — logo de TerraTallyTerraTally

Sección · Países

Malasia atraviesa el sultanato

Malasia separa el territorio. El sultanato está en la costa de Borneo, y la capital es Bandar Seri Begawan.

Brunéi Darussalam es, en el mapa, un sultanato pequeño en la costa norte de Borneo. El mapa, aun así, no es una sola pieza. El territorio malasio se mete en medio y divide el país.

El único vecino terrestre es Malasia. La superficie es de 5.765 kilómetros cuadrados, la población de 466.330. La capital es Bandar Seri Begawan, junto al río Brunéi, cerca de la bahía. La parte mayor del Estado está al oeste. El distrito de Temburong está al este, cortado por Limbang, en Sarawak. Un sultán está a la cabeza del Estado. El malayo es la lengua oficial. El Estado es pequeño, y está partido.

Brunéi de un vistazo

Capital

Bandar Seri Begawan

Superficie

5.765 km²

Habitantes

466.330

Lengua(s) oficial(es)

Malayo

Moneda

Dólar de Brunéi

Continente

Asia

Particularidad

Territorio partido por Malasia

Un Estado en dos pedazos de tierra

Entre el territorio principal del oeste y Temburong está Limbang, un distrito del estado malasio de Sarawak. Quien quiera ir por tierra de un pedazo de Brunéi al otro se encuentra con territorio malasio. La frontera no es, por tanto, una simple línea exterior alrededor de un país compacto. Corre dos veces, alrededor de dos partes de la misma soberanía. Bandar Seri Begawan está en la parte occidental. Temburong tiene la costa, el bosque y la frontera, pero no el palacio.

Un puente sobre la bahía de Brunéi une ahora Temburong con el territorio principal sin cruzar tierra malasia. La carretera ya no tiene que pasar por Malasia. La tierra de en medio no ha desaparecido por eso. La soberanía sigue partida en dos, y la bahía es solo el atajo. Para un sultanato de este tamaño, esa es la geografía política: no decide la superficie, sino el hecho de que un vecino atraviesa el medio del territorio.

Un sultanato en la costa

Brunéi Darussalam es un sultanato. El sultán es el jefe del Estado, el islam es la religión de Estado, el malayo es la lengua oficial. El propio Estado describe su orden como malayo, islámico y monárquico. Eso no es una nota de viaje sobre el palacio. Es la forma constitucional de un país pequeño gobernado por una dinastía, cuya capital lleva un nombre más largo que algunos de sus distritos: Bandar Seri Begawan, la ciudad junto al río, desde la que se administra la parte occidental.

Hacia el mar está el mar de China Meridional. La costa es el borde abierto, Malasia el cerrado. El petróleo y el gas, en el mar y en tierra, han sostenido la riqueza del sultanato. No cambian el mapa de los dos pedazos. Un Estado pequeño y rico puede construir un puente y seguir siendo el Estado cuyo territorio divide un vecino. La capital mira al río y a la bahía, no a una frontera que rodeara un único país continuo.

El puente acorta el viaje. No vuelve a pegar el país en una sola pieza.

TerraTally · Mesa de países

Un dólar que cruza la frontera

La moneda es el dólar de Brunéi, emitido por la Autoriti Monetari Brunei Darussalam. Un acuerdo con Singapur dispone que el dólar de Brunéi y el dólar de Singapur se aceptan en el país del otro. Para un sultanato cuyo único vecino terrestre es Malasia, esa es una segunda frontera que cruza el dinero: no la frontera terrestre cortada, sino un arreglo monetario con una ciudad-Estado que ni siquiera es vecina.

El malayo sigue siendo la lengua del Estado, el dólar el hecho cotidiano junto a esa lengua, el sultán la cabeza. Nada de eso deshace la división. Brunéi es la prueba de que la soberanía no depende de un contorno continuo. El contorno está roto. El Estado tiene aun así el mismo nombre en los dos pedazos, paga en la misma moneda y se reivindica desde la misma capital, aunque Temburong solo vuelve a unirse a esa capital a través de la bahía.

Brunéi Darussalam es fácil de recordar como un sultanato rico en Borneo, y falso en cuanto se dibuja el país como una sola pieza. Malasia está en medio. La capital, la lengua y el dólar se sostienen a los dos lados. El contorno, no.