En el mapa Bolivia suele recibir una sola palabra para su capital: Sucre. Quien busca allí al presidente busca en el lugar equivocado. La Constitución mantiene Sucre. El trabajo cotidiano del gobierno ocurre en La Paz.
Bolivia, oficialmente el Estado Plurinacional, es un país sin litoral en América del Sur. Limita con Perú, Brasil, Paraguay, Argentina y Chile. La superficie es de 1.098.581 kilómetros cuadrados, la población de 12.581.843. Entre esas cifras están el altiplano, los valles y las tierras bajas tropicales del este. Un Estado de esta forma tiene más de un centro, aunque la Constitución nombre una sola capital.
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Bolivia de un vistazo
Capital
Sucre
Superficie
1.098.581 km²
Habitantes
12,6 millones
Lengua(s) oficial(es)
Español, quechua, aimara, guaraní
Moneda
Boliviano
Continente
América
Particularidad
La capital constitucional y la sede de gobierno están separadas
Sucre en el texto, La Paz en el cargo
La Constitución vigente dice que Sucre es la capital de Bolivia. Esa es la frase legal a la que el mapa tiene que responder. Sucre, antes Chuquisaca, lleva ese rango, y el tribunal supremo tiene allí su sede. Si cuentas el Estado solo a través de sus ministerios, esa frase desaparece.
La Paz es donde se gobierna el país. El palacio de gobierno está en la plaza Murillo, los ministerios están en la ciudad, y la asamblea legislativa plurinacional se reúne allí. La Paz es la sede de gobierno. La Constitución no convierte ese hecho en el título de capital. La separación es más antigua que el texto actual. También sobrevivió al cambio de nombre del Estado como plurinacional. Un lugar guarda la palabra capital. Otro guarda el poder cotidiano.
Altiplano, tierras bajas, sin mar
Al oeste está el Altiplano, alto, amplio y frío, con el lago Titicaca en la frontera con Perú. Luego los valles caen. Al este y al norte el país se vuelve tierra baja tropical que pertenece a la cuenca del Amazonas. En el sureste el Chaco se encuentra con Paraguay. Estas regiones tienen ciudades propias, caminos propios y un peso político propio. Santa Cruz, en las tierras bajas, es desde hace tiempo un centro por sí mismo, aunque ni la Constitución ni la sede de gobierno estén allí.
Bolivia no tiene costa. La frontera con Chile es la frontera con un Pacífico al que el Estado no llega. El tratado de paz y amistad de 1904 fija esa frontera. La falta de acceso al mar sigue siendo un asunto de la política boliviana, en La Paz como en Sucre. No cambia el mapa. Los puertos que usa el país están en otros Estados. No tener litoral no es una nota al pie de la cuestión de la capital. Es el marco en el que Sucre y La Paz llevan dos papeles.
Sucre es la capital porque la Constitución lo dice. La Paz es la sede de gobierno porque allí trabaja el poder.
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Muchas lenguas, un boliviano
Las lenguas oficiales son el español y las lenguas indígenas que la Constitución enumera por su nombre, entre ellas el quechua, el aimara y el guaraní. El gobierno central y los gobiernos departamentales deben usar al menos dos lenguas oficiales, una de ellas el español. Eso no es un símbolo al margen de la bandera. Es una regla para un Estado que se llama plurinacional. En las oficinas el español sigue siendo la lengua que tiene que viajar a todas partes. Las otras lenguas son oficiales donde se hablan, y lo son por la Constitución, no por el folclore.
La moneda es la misma en todas partes. El boliviano lo emite el banco central y vale en el altiplano como en las tierras bajas. El dinero ata lo que la geografía separa y lo que la cuestión de la capital coloca en dos ciudades. El Estado es plurinacional en la lengua. Está dividido en la sede de sus instituciones. Es uno en la Constitución que nombra Sucre, y en una moneda que no necesita un segundo nombre.
Leer Bolivia es dejar a Sucre y a La Paz juntas en el mapa. El altiplano no explica el país por sí solo, tampoco las tierras bajas, y el mar tampoco lo explica, porque no hay mar. El Estado se escribió una capital y se dio otro lugar desde el que gobernar.