Hay una imagen de satélite que lleva décadas circulando por presentaciones y libros de texto. Muestra la isla de La Española con una línea nítida por el medio: verde oscuro a la derecha, marrón a la izquierda. La República Dominicana está a la derecha, Haití a la izquierda. La frontera se ve desde la órbita.
La imagen no está manipulada. El contraste es real. Sencillamente no sostiene la explicación que suele acompañarla.
Lo que dicen las cifras
En Haití la cuota de bosque primario en el territorio nacional ha bajado del 0,75 al 0,44 por ciento, una pérdida de unas 324 hectáreas al año, repartida en restos pequeños y muy fragmentados. En la República Dominicana la cuota bajó del 7,14 al 5,67 por ciento, con una pérdida de alrededor de 2.704 hectáreas al año, sobre todo a partir de masas continuas más grandes.
De un vistazo
0,44 %
bosque primario en Haití
5,67 %
bosque primario en la República Dominicana
2.704
hectáreas perdidas al año en el lado dominicano
La diferencia es real y es grande. Pero las cifras también muestran algo que el relato habitual deja fuera: los dos lados pierden bosque primario, y en términos absolutos la República Dominicana pierde más hectáreas al año que Haití. Sencillamente le queda más que perder.
La afirmación, citada a menudo, de que Haití solo tiene un dos por ciento de cubierta forestal tampoco se sostiene. Viene de inventarios más antiguos y está discutida en la literatura de investigación. Según qué cuente como bosque, los análisis satelitales más recientes llegan a resultados muy distintos. La cubierta arbórea fuera del bosque cerrado, en campos y huertos por ejemplo, no se cuenta en absoluto en algunos métodos.
Lo que de verdad explica el contraste no tiene que ver con el carácter nacional.
Política energética. La República Dominicana restringió la producción de carbón vegetal y subvencionó el gas licuado como combustible para cocinar. En Haití el carbón vegetal siguió siendo el único combustible asequible para muchos hogares. Quien no tiene alternativa usa lo que hay.
Una decisión política. Bajo François Duvalier se desmontaron a propósito los bosques a lo largo de la frontera, para que la zona fuese más fácil de controlar. En algunos tramos el filo nítido de la imagen de satélite es, literalmente, una medida de seguridad.
Relieve y lluvia. La isla no es simétrica. El este dominicano recibe más lluvia, mientras el lado haitiano queda más dentro de la sombra pluviométrica de las montañas. Parte de la diferencia estaba ahí antes de que nadie pusiera un hacha en un árbol.
La imagen muestra una frontera. No la explica.
- TerraTally · Redacción de fronteras
La lectura habitual dice así: un país destrozó su medio y el otro no. Es cómoda, porque deja que una imagen ocupe el lugar de una explicación. Y ahorra al lector la pregunta de por qué se hace carbón vegetal cuando al otro lado de la línea las cosas se hacen de otro modo.
La respuesta no tiene espectáculo: porque la mayoría no puede hacer otra cosa. El acceso a un combustible asequible es una cuestión de infraestructura y de ingresos, no de lucidez. Para un hogar que cocina con carbón vegetal, decide el precio por saco, no una actitud hacia los bosques. Los hogares del lado dominicano hicieron la misma cuenta hasta que se les dio otra opción.
Nada de esto hace más pequeño el contraste. Lo hace explicable y, por tanto, algo que podría cambiar.